El ictus y las negligencias médicas

Uno de los casos más comunes de negligencias médicas es la mala praxis o retraso en el tratamiento de los accidentes cardiovasculares que pueden llegar a provocarle al paciente un ictus o a agravar las secuelas de este.

Normalmente los pacientes que sufren de enfermedades cardíacas, sobre todo las que tienen su origen en la arteriosclerosis de las arterias coronarias y el infarto de miocardio (cardiopatías isquémicas) corren un riesgo mucho mayor que la media  de padecer un ictus.

Si contamos con estos antecedentes, sabemos que el paciente fuma y que no mantiene hábitos de vida saludable estaremos frente a un paciente que probablemente presente mayor riesgo de padecer un ictus. Si no tomamos las medidas previas oportunas estaremos frente a una negligencia médica grave.

El ictus

Está catalogado como una patología urgente, dentro de los tratamientos iniciales su tiempo de aplicación deber ser menor a las seis horas, aunque hay algunos que pueden ser tratados durante las primeras veinticuatro horas.

lamentablemente encontraremos que las estadísticas no son favorables en cuanto a las negligencias y el ictus. Encontrándonos muchos casos en los que se ha diagnosticado mal un ictus (confundiendolo con simples cefaleas), altas prematuras o se ha retrasado la aplicación del tratamiento (aumentando así las secuelas y disminuyendo la eficacia del tratamiento).

Un ejemplo de ello es no tratar bien y no realizar un correcto seguimiento de los Accidentes Isquémicos transitorios, que son la antesala de los ictus. Nos hemos encontrado muchos casos en los que se ha minusvalorado la gravedad dándole el alta al paciente y no derivando a este  a la Unidad de Ictus.

¿Cuales son los diferentes tipos de ictus que nos encontraremos?

1. Ictus trombótico. También conocido como aterotrombótico o trombosis cerebral, su causa es la obstrucción de una arteria importante por un coágulo de sangre que impide el paso de la sangre a una parte del cerebro. 

2. Ictus embólico o embolia cerebral. Ictus isquémico originado por un trombo cerebral pero formado lejos del lugar de la obstrucción ( el cerebro), por ejemplo en el corazón.

3. Ictus hemodinámico. El más frecuente dentro de los ictus isquémicos. Se produce por un déficit del aporte sanguíneo debido al descenso de la  presión sanguínea. Esto se dará en paradas cardiacas, con arritmias graves o en situaciones en las que se mantiene una hipotensión arterial grave.

4. Hemorragia subaracnoidea. Se localiza entre la  superficie del cerebro y la parte interna del cráneo. Se debe normalmente a la rotura de la pared delgada de una arteria o aneurisma arterial.

5. Hemorragia intracerebral. Se trata del ictus hemorrágico más frecuente y es debido a la rotura de una arteria cerebral profunda cuyo contenido sanguíneo presiona el tejido cerebral  circundante dañandolo.

¿Cuales son las secuelas de un ictus?

Entre sus secuelas más graves y extendidas encontraremos la  parálisis, que varía en gravedad y tipos. La parálisis leve o  Hemiparesia y la Hemiplejia o parálisis grave que se encontrarán reflejadas en el lado contrario del cerebro y encontraremos que se puede paralizar solamente una mano o pierna o el lado entero del cuerpo.

Las complicaciones motoras como la pérdida de fuerza, pérdida de control de movimiento (mayor espasticidad) o la  falta de coordinación (que ocasiona mayor probabilidad de caídas).

Los déficits de lenguaje y problemas cognitivos, afagias (dificultad para tragar), problemas en la comprensión del lenguaje, falta de atención o problemas en la memorización o el razonamiento.

Es importante por lo tanto un correcto diagnóstico de la patología y del alcance de las secuelas. Teniendo en cuenta el tamaño de la arteria obstruida y del área del cerebro que se encuentra dañada, así como la edad biológica del paciente y su estado de salud anterior.

Cualquier omisión de información o mala valoración agravando un Accidente Isquémico provocando lesiones mucho más graves y duraderas o incluso el fallecimiento del paciente, ocasionando así una de las negligencias médicas más comunes desgraciadamente en los últimos tiempos.

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